viernes, 22 de mayo de 2015

Cómo se manifiesta la sincronicidad




El psicoanalista Carl Jung fue el que definió la hipótesis de la sincronicidad como una concordancia existente entre dos hechos que ocurren simultáneamente y que se relacionan mediante un azar creativo cargado de sentido para el observador. Según Jung, el estudio de la filosofía oriental, el Tao y el Vedanta, así como su interés por la telepatía y la clarividencia le indujeron a investigar estos fenómenos, llegando a la conclusión de que existe una íntima conexión entre el individuo y su entorno y que en determinados momentos esta conexión ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes y estas tienen un valor específico para la persona que las vive. Kammener, biólogo austriaco de principios del siglo pasado, también estudió el misterio de las coincidencias desde el ángulo de la serialidad, o ley de las series, afirmando que la repetición es un factor que tiende a provocar la experiencia sincrónica. Se convenció de que existe un principio universal por el cual una fuerza de atracción similar a la de la gravedad tiende a atraer hacia la unidad lo que le es afín o similar. Por lo tanto cada hecho significativo tenderá a atraer otros hechos similares. Por otra parte, la sincronicidad se manifiesta curiosamente en  momentos en los que nuestra psique está más receptiva a los acontecimientos que pueden incidir en nuestro comportamiento. Por ejemplo, cuando nos sentimos emocionalmente afectados o prestamos una atención especial a una situación determinada en nuestra vida, sea de  placer o de dolor, nuestra percepción se agudiza y nuestros sentidos se muestran mucho más sensibles a todo lo que nos rodea. Siempre que vivamos una sincronicidad es necesario analizarla a fondo porque seguro que contiene un mensaje importante para nosotros. Por lo tanto, la sincronicidad se beneficia de nuestra actitud intuitiva y nuestra atención. Cuanto más atentos estemos a lo que vivimos y cómo lo vivimos, esas secuencias sincrónicas más se repetirán.

La  sincronicidad  y  la  ciencia

La historia de la ciencia cuenta con un amplio muestrario de cómo las circunstancias sincrónicas han podido influir en un hallazgo determinado. Desde el descubrimiento de la vitamina B, a la pila eléctrica, la nitroglicerina, los rayos X, la vacuna de la polio, la aspirina, la sacarina, e incluso la ley de la gravedad, la sincronicidad ha jugado un papel muy importante.

Einsten dijo que el mundo que hemos creado es el producto de nuestra forma de pensar y que es una locura creer que nuestro entorno puede estar sujeto a los cambios sin que cambien nuestros modelos mentales.

David Scheimdler, Dr. En Física y bilogía determina que los fenómenos tales como la sincronicidad o la premonición o telepatía podrían surgir de un pliegue dimensional en el que pasado, presente y futuro se solapan.

David Peat, físico y filósofo dice que la sincronicidad responde a la necesidad de la mente de construir un puente entre el mundo interior y el mundo exterior, el mundo de la psique y el mundo de la materia y que esta es la forma en que se interconectan las experiencias entre sí.

Rupert Sheldrake, biólogo y autor de la teoría de los campos mórficos de conciencia, expresa que la memoria del universo se transmite de generación en generación y de especie en especie como si se tratara de unas redes invisibles de energía mental que transmiten la información y ha estudiado desde esta óptica el fenómeno de la sincronicidad. En su opinión la sincronicidad se debe a lo que él llama el sistema de pseudopos intencionales, es decir prolongaciones de intenciones, ideas y pensamientos que manifiestan o proyectan información. Es como un cúmulo de energía psíquica que tiene la capacidad de influenciar o de interaccionar unos acontecimientos con otros que van a ocurrir. Pensar en una persona que no hemos visto desde hace tiempo y al poco rato encontrárnosla se debe según Sheldrake, a que la intención de la persona en quien hemos pensado llega hasta nosotros y se manifiesta en nuestro propio pensamiento.

Sheldrake lo llama también el séptimo sentido, que engloba también las experiencias de premonición, telepatía o precognición y clarividencia. Sus investigaciones, coincidentes con las de otros científicos, llegan a la conclusión de que cada una de nuestras intenciones ejerce una influencia determinada en las intenciones de otras personas con las cuales puede existir o no una relación causa-efecto.

Stephen Hawking, conocido astrofísico afirma que el universo se estructura en diez u once dimensiones y que es posible que algunos sistemas espacio-temporales independientes del nuestro puedan interactuar con nuestra propia dimensión y provocar algunos de estos fenómenos sincrónicos.

Para la física cuántica las experiencias como la telepatía o la sincronicidad tienen su fundamento en el modelo cuántico: la conciencia del observador tiene un papel determinante porque es capaz de alterar o modificar lo observado, creando así un nexo de unión entre el sujeto y el objeto.

El famoso médico endocrinólogo y fundador de la Asociación de Medicina Ayurvédica en California, Deepak Chopra dice que las sincronicidades son como pequeños milagros que forman parte de nuestro sincrodestino desde el cual podemos actuar de manera consciente dirigiendo nuestros impulsos y transformando nuestra realidad cotidiana. Por lo tanto tomar conciencia del valor de las coincidencias no casuales del destino nos ayuda a comprender y a aprovechar mucho más a fondo las experiencias de la vida.
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